Por:
TLC. Diana Verdugo Villegas.
Los
pies no solo tienen que ser funcionales, también estéticos, a continuación, se
mencionan algunas medidas prácticas que favorecen la salud y cuidado de ellos:
Como
en cualquier área del cuerpo, el cuidado de los pies debe comenzar con una
buena rutina de higiene:
- Los pies se deben lavar diariamente con agua tibia y jabón antiséptico, hacerlo reduce infecciones bacterianas, el mal olor y secreciones sudorales.
- Limar con una piedra pómez las áreas endurecidas como son los callos y callosidades.
- Secar bien todo el pie teniendo especial cuidado en las áreas interdigitales (entre los dedos), ya que es en estas zonas donde suelen aparecer las infecciones por hongos.
- Aplicar un producto humectante dando masaje por todo el pie, esto además de prevenir las grietas ayuda a activar la circulación y relaja los músculos y tendones.
- Cortar las uñas de forma recta sin exceder la yema de los dedos, esto evitará que se claven en la piel (uña encarnada).
- Una vez a la semana, se debe aplicar un producto exfoliante para eliminar células muertas en todo el pie y evitar la formación de callos y callosidades.
- Mantener los pies secos con la ayuda de polvos (talco) y aerosoles con ingredientes antimicrobianos, fúngicos, desodorantes y absorbentes. Esto evitara el mal olor y posibles infecciones.
- Es importante que después de utilizar zapatos abiertos o sandalias, se laven nuevamente los pies antes de terminar el día para retirar la suciedad acumulada. Se debe aplicar un hidratante para que actúe durante la noche.
Calzado:
- Los zapatos deben ser cómodos, con un tacón de menos de 5cm de altura. Los tacones muy altos deforman con el tiempo la bóveda de la planta del pie y descansan el peso del cuerpo sobre los dedos, estos se presionan contra la punta del zapato provocando deformación. Los zapatos de tacones altos pueden provocar problemas de postura y seguridad, aunque tampoco es recomendable que los zapatos sean totalmente planos.
- Se deben evitar zapatos de punta estrecha que presionen los dedos.
- Deben ser de materiales transpirables como piel o textil.
- Flexibles y suaves para evitar fricción con los dedos o el pie.
- El zapato debe tener un contrafuerte (talón rígido y acolchado) para otorgar soporte y un puente con la forma del arco del pie.
- No es recomendable usar un mismo par de zapatos dos días seguidos, pues lo ideal es que tengan una ventilación adecuada para evitar la proliferación de bacterias, mal olor y sudoración.
- Para zapatos cerrados, se debe utilizar medias o calcetines de fibras naturales como el algodón y cambiarse a diario pues absorben el sudor.
- Se pueden pulverizar los zapatos con productos antimicrobianos y desodorantes de forma periódica para evitar el mal olor y la proliferación de bacterias.
- Se consideran zapatos inadecuados: de tacón muy alto, totalmente planos, de punta estrecha, muy rígidos, de materiales sintéticos, que rozan el pie o dedos al caminar, muy ajustados, más grandes a nuestra talla, etc. El uso de estos puede ocasionar problemas en los pies como, callos, juanetes, deformidades en los dedos, ampollas, sudoración excesiva, dolor e inflamación de los pies, y mala postura entre otros.
Al
finalizar la rutina del día es recomendable realizar unos breves ejercicios
para relajar y descansar las articulaciones. Caminar alternando puntillas y
talones, rotar los tobillos hacia la derecha y después izquierda, rodar una
pelota pequeña desde el talón a la punta de los dedos y mover y estirar los
dedos, elevar los pies apoyándolos en la pared para mejorar la circulación.
Existen diferentes productos que ayudan a
aliviar el dolor, cansancio y tensión de los pies como las sales relajantes,
pediluvios, geles y spray calmantes y refrescantes.
Para
mantener los pies bien cuidados y sanos, es primordial mantener una buena higiene y utilizar el calzado adecuado. Revisar
periódicamente los pies, si se observan lesiones, callos, juanetes, uñas
encarnadas o se presenta dolor, acudir al especialista (podólogo).
BIBLIOGRAFÍA:
Muñoz
M.J. Higiene y cuidado de los pies. Offarm vol. 21 núm. 3 marzo 2002.
Fustero
I. Cuidado de los pies, Higiene y tratamiento de los problemas más comunes.
Offarm vol. 26 núm. 2 febrero 2007.